¿EDUCARSE PARA HACER QUÉ? A continuación desarrollaré lo que entendí y lo que pude sacar en claro de las charlas relacionadas con el texto ¿Educarse para hacer qué?
Estos días asistimos a distintas movilizaciones en contra de los recortes en educación. Uno de los principales motivos en contra de los recortes en educación se basa en que la educación es una inversión, no un consumo. Pero, ¿por qué es una inversión?, ¿cuánto habría que invertir?, ¿dónde habría que invertir, la educación es muy amplia?...
La educación es una inversión porque es la adquisición de algo que genera unos rendimientos en el futuro. La educación es una inversión en capital humano, que en el futuro nos dará beneficios.
Una vez que aceptamos que la educación es una inversión en capital humano y no en consumo, la siguiente pregunta a la que llegamos es: ¿está inversión es rentable? Aquí se plantea una dificultad, ya que si se invierte en educación no se sabe la fórmula exacta para medir la rentabilidad. En esta cuestión hay dos niveles diferente que hay que analizar: el nivel individual (hacer un postgrado al terminar un grado, realizar un máster…) y el nivel social (¿le interesa verdaderamente a un país invertir en educación?).
Este país subvenciona los estudios universitarios porque se cree que es rentable para todo el país. Es cierto, que los gastos en educación generan unos beneficios positivos, pero al igual que sanidad, infraestructuras, sistema penitenciario…, por tanto, ¿qué tienen las inversiones en educación para aumentar el bienestar social más que las inversiones en reducir la contaminación?
España tiene una deuda pública del 68% de nuestra renta nacional. Si a la deuda pública le sumamos la deuda de las empresas privadas y las familias, la deuda aumenta al 300%. Ahora es necesario hacer recortes para reducir dicha deuda y se defiende que la sanidad y la educación han de permanecer intactas, pero ¿de dónde ha de recortarse entonces? En este momento me parece interesante añadir que España es el segundo país del mundo con más kilómetros de AVE (después de China), quizá esto genere unos gastos que no sean del todo necesarios para el bienestar de este país, atendiendo a su longitud.
Siguiendo con los dos ámbitos en los que se puede estudiar la rentabilidad, analizaremos primero el ámbito individual o privado. Éste es bastante sencillo, ya que simplemente sumaremos los costes de la actividad que estemos estudiando y los beneficios que ésta nos genera. Es importante considerar el coste de oportunidad, es decir, lo que ganaríamos si en vez de estar haciendo esa actividad estuviésemos haciendo otra. Por ejemplo, analizaremos la rentabilidad de estudiar un grado:
- gastosàmaterial, transporte, matrícula, tiempo (coste de oportunidad)…
-beneficiosà no son tan fáciles de contabilizar, ya que no suelen ser beneficios únicamente económicos. Los rendimientos de estudiar un grado suelen ser altos, pero según qué grado será más rentable (ingenierías) o menos (filología, historia, filosofía…). Esto hace que tengamos una vinculación directa entre el sistema educativo y el mercado de trabajo. Por eso, en mi opinión y como se comenté en clase con algunos compañeros, muchas personas adquieren unos estudios simplemente para dedicarse a algo que les ofrezca la posibilidad de conseguir un trabajo en el que ganen mucho dinero, en vez de dedicarse a algo que les guste de verdad.
Por otra parte, empezaremos a analizar el término social: ¿es rentable que se invierta en educación para un país? Separaremos también los costes y los beneficios que suponen mantener un sistema educativo:
-Costesà salarios de los profesores, luz, material escolar (mesas, sillas, pizarras…), agua, infraestructuras… Se dedican multitud de recursos productivos, además podríamos añadir el coste de oportunidad, ya que si los estudiantes estuvieran trabajando contribuirían económicamente a la economía del país.
-Beneficiosà mayor productividad de los trabajadores (en investigación, en I+D+i…) y en los que les rodean. Fuera del ámbito laboral, la educación está relacionada con la delincuencia. Si el nivel educativo es mayor disminuirá la probabilidad de cometer un delito. Además estaríamos frente a una sociedad más culta, más crítica, menos manejable… Estos últimos beneficios poco a poco pueden ir contabilizándose.
Tras analizar estas variables, podemos asegurar que la educación es una inversión rentable para el individuo y para la sociedad; es más, tiene una alta rentabilidad, sin computar todos los beneficios que nos ofrece la educación.
LA EDUCACIÓN DESDE EL PUNTO DE VISTA DEL CAPITAL SOCIAL.
Se supone que la inversión en educación tiene que ir más lejos de formar buenos trabajadores. Además, existen algunos países que invierten mucho en educación y su economía no progresa tanto como en otros en los que su inversión en educación es menor. Trataremos de explicar por qué ocurre esto a partir del concepto de capital social.
Hace tiempo que en economía se ha descubierto que en un país no solo interviene el capital físico o el humano, sino también el capital social, que juega un papel muy importante en todas las sociedades. En lenguaje técnico el capital es algo muy preciso, es un bien que proporciona una rentabilidad que puede medirse. En este contexto, el capital social se compone de: -capital estructural o sociológico (redes sociales a las que pertenece cada persona); -capital cognitivo o cultural. El capital social se basa en la confianza que te ofrecen las transacciones dentro de un grupo conocido. Así se evitan los costes de transacción, que se encuentran al producirse las asimetrías de información (quién te vende un producto sabe su estado exacto y, por tanto, el valor que le corresponde; tú no conoces esa información y pueden engañarte).
El capital social sueñe clasificarse en tres grupos: -capital social de unión (aquel que te da la pertenencia a un grupo muy reducido, con relaciones muy estrechas y horizontales, por ejemplo la familia); -capital social de vinculación (también se trata de grupos horizontales, pero los lazos no son tan estrechos, por ejemplo los amigos); -capital social de aproximación (son grupos menos cohesionados y las relaciones no son horizontales, sino verticales, por ejemplo una empresa).
Desde el punto de vista social, ¿el capital social es beneficioso para el colectivo? Intuitivamente la respuesta es sí, pero objetivamente deberíamos comparar una sociedad con mucho capital social y otra que no lo tenga. Hay que especificar antes de continuar que no todo el capital social es bueno para el colectivo, por ejemplo las mafias. Por tanto, atendiendo a los diferentes tipos de capital social que existen podremos valorar si es beneficioso o no para el colectivo.
El Banco Mundial intenta averiguar cuál es la riqueza real de los países (incluyendo el capital natural, el capital social…). Para esto, hizo una correlación entre el capital social y cinco o seis variables que señalaban cómo funcionaba el país. Entre estas variables estaba el grado de cumplimiento de la ley. Un país donde se cumple la ley es un país que se ahorra multitud de recursos. Sin embargo, el capital social en estos países también tiene elementos negativos, como la exclusión. En países pobres o en vías de desarrollo el capital social predominante es el capital social de unión, para evitar dicha exclusión que aparece cuando el individuo no se siente partícipe del grupo social al que pertenecía. El capital social de unión es el que permite gestionar esta situación de pobreza, pero a la vez el que frena el progreso, ya que todos los individuos se encuentran “al mismo nivel”. Para progresar se debe intentar crear un capital social de aproximación en el haya gente que tenga y gente que no, para que los que más tienen ayuden a progresar a los que menos tienen. Pero, ¿en realidad los que más tienen ayudan a los que menos tienen a progresar? Personalmente creo que no. Simplemente los que más tienen se aprovechan de la necesidad de los que menos tienen para obtener los resultados que deseen a un coste menor.
La educación tiene un papel muy importante en el capital social. La escuela es clave porque tiene un doble papel: transmitir conocimientos culturales y transmitir valores. La escuela forma tanto trabajadores como ciudadanos. Es importante que la escuela sea lo más heterogénea posible, que haya gran variedad dentro de cada clase, para así conocer y tratar lo diferente y poco a poco dejar de verlo como algo raro.
Últimamente, en España está empezando a surgir la corriente de “la educación en casa” o “home schooling”, que permite a los padres educar a sus hijos en casa, sin obligación de ir a la escuela, aprobando unos exámenes posteriormente para adquirir la titulación. Las posturas en contra de esta práctica tienen como argumento principal el capital social con dos caras: privar a los niños de socializarse y educarse en un ambiente diferente; y, por otro lado, la libertad que supone que los padres tengan plenas facultades de enseñar cualquier valor a sus hijos. Los argumentos a favor se basan, básicamente en la libertad de los padres. Pero, sería importante analizar la libertad de los hijos y del resto de la sociedad. No creo que creemos una sociedad mejor si cada uno crece en los valores que en su casa existen y no se pone en práctica la capacidad de respeto y de conocimiento de otros valores.
Mientras tanto, en países pobres los padres mandan a la escuela y, a consecuencia de ello, para no perder el coste de oportunidad se recurre al trabajo infantil. La explicación económica del trabajo infantil es sencilla, ya que se parte de que nadie quiere que su hijo trabaje, por tanto si lo hace es por necesidad, no por gusto. Si se boicotean los productos que se han hecho mediante trabajo infantil, el impacto será sobre el propio trabajo infantil, ya que los niños no cobrarán y se mantendrá la pobreza y por tanto el trabajo de los niños. Por esto, las medidas tienen que ir orientadas a evitar el trabajo infantil, no a prohibirlo.
Una de estas medidas es el sistema educativo, ya que si se invierte en educación (escuelas bien formadas) será elevada la rentabilidad de ir a la escuela. Sin embargo, existen países en los que se ven esfuerzos por mejorar las escuelas y las cosas no progresan. Una posible explicación es que se trate de sociedades segmentadas en las que estudiar o no, no aseguren un rendimiento por pertenecer a un grupo determinado. Esto tiene que ver con el nivel de la renta. Las sociedades en las que se percibe que el niño estudie o no, no va a avanzar, es más rentable que trabaje. No se trata solo, por tanto, de invertir en buenas escuelas, sino también en que la sociedad perciba que es rentable ir a la escuela. Para ello es necesaria una sociedad homogénea donde cada ciudadano se sienta partícipe de un grupo.
Por último, me gustaría añadir, que una de mis principales conclusiones tanto al leer el texto como al escuchar la charla, es que nuestra sociedad está tan basada en la economía que hasta derechos como la educación parece que han de ir vinculados a su rentabilidad. Es decir, todos los ciudadanos han de tener acceso a una educación, independientemente de la economía. Existen multitud de profesores en el paro porque no hay trabajo, mientras niños no van a la escuela porque no sale rentable que estudien. Me parece que deberíamos pararnos a pensar más en las personas y en nuestras necesidades y deseos, y quizá un poco menos en el dinero, que en realidad, hablando en términos de económicos tan solo posee el valor nominal que nos han hecho creer que tiene.
A continuación desarrollaré lo que entendí y lo que pude sacar en claro de las charlas relacionadas con el texto ¿Educarse para hacer qué?
Estos días asistimos a distintas movilizaciones en contra de los recortes en educación. Uno de los principales motivos en contra de los recortes en educación se basa en que la educación es una inversión, no un consumo. Pero, ¿por qué es una inversión?, ¿cuánto habría que invertir?, ¿dónde habría que invertir, la educación es muy amplia?...
La educación es una inversión porque es la adquisición de algo que genera unos rendimientos en el futuro. La educación es una inversión en capital humano, que en el futuro nos dará beneficios.
Una vez que aceptamos que la educación es una inversión en capital humano y no en consumo, la siguiente pregunta a la que llegamos es: ¿está inversión es rentable? Aquí se plantea una dificultad, ya que si se invierte en educación no se sabe la fórmula exacta para medir la rentabilidad. En esta cuestión hay dos niveles diferente que hay que analizar: el nivel individual (hacer un postgrado al terminar un grado, realizar un máster…) y el nivel social (¿le interesa verdaderamente a un país invertir en educación?).
Este país subvenciona los estudios universitarios porque se cree que es rentable para todo el país. Es cierto, que los gastos en educación generan unos beneficios positivos, pero al igual que sanidad, infraestructuras, sistema penitenciario…, por tanto, ¿qué tienen las inversiones en educación para aumentar el bienestar social más que las inversiones en reducir la contaminación?
España tiene una deuda pública del 68% de nuestra renta nacional. Si a la deuda pública le sumamos la deuda de las empresas privadas y las familias, la deuda aumenta al 300%. Ahora es necesario hacer recortes para reducir dicha deuda y se defiende que la sanidad y la educación han de permanecer intactas, pero ¿de dónde ha de recortarse entonces? En este momento me parece interesante añadir que España es el segundo país del mundo con más kilómetros de AVE (después de China), quizá esto genere unos gastos que no sean del todo necesarios para el bienestar de este país, atendiendo a su longitud.
Siguiendo con los dos ámbitos en los que se puede estudiar la rentabilidad, analizaremos primero el ámbito individual o privado. Éste es bastante sencillo, ya que simplemente sumaremos los costes de la actividad que estemos estudiando y los beneficios que ésta nos genera. Es importante considerar el coste de oportunidad, es decir, lo que ganaríamos si en vez de estar haciendo esa actividad estuviésemos haciendo otra. Por ejemplo, analizaremos la rentabilidad de estudiar un grado:
- gastosàmaterial, transporte, matrícula, tiempo (coste de oportunidad)…
-beneficiosà no son tan fáciles de contabilizar, ya que no suelen ser beneficios únicamente económicos. Los rendimientos de estudiar un grado suelen ser altos, pero según qué grado será más rentable (ingenierías) o menos (filología, historia, filosofía…). Esto hace que tengamos una vinculación directa entre el sistema educativo y el mercado de trabajo. Por eso, en mi opinión y como se comenté en clase con algunos compañeros, muchas personas adquieren unos estudios simplemente para dedicarse a algo que les ofrezca la posibilidad de conseguir un trabajo en el que ganen mucho dinero, en vez de dedicarse a algo que les guste de verdad.
Por otra parte, empezaremos a analizar el término social: ¿es rentable que se invierta en educación para un país? Separaremos también los costes y los beneficios que suponen mantener un sistema educativo:
-Costesà salarios de los profesores, luz, material escolar (mesas, sillas, pizarras…), agua, infraestructuras… Se dedican multitud de recursos productivos, además podríamos añadir el coste de oportunidad, ya que si los estudiantes estuvieran trabajando contribuirían económicamente a la economía del país.
-Beneficiosà mayor productividad de los trabajadores (en investigación, en I+D+i…) y en los que les rodean. Fuera del ámbito laboral, la educación está relacionada con la delincuencia. Si el nivel educativo es mayor disminuirá la probabilidad de cometer un delito. Además estaríamos frente a una sociedad más culta, más crítica, menos manejable… Estos últimos beneficios poco a poco pueden ir contabilizándose.
Tras analizar estas variables, podemos asegurar que la educación es una inversión rentable para el individuo y para la sociedad; es más, tiene una alta rentabilidad, sin computar todos los beneficios que nos ofrece la educación.
LA EDUCACIÓN DESDE EL PUNTO DE VISTA DEL CAPITAL SOCIAL.
Se supone que la inversión en educación tiene que ir más lejos de formar buenos trabajadores. Además, existen algunos países que invierten mucho en educación y su economía no progresa tanto como en otros en los que su inversión en educación es menor. Trataremos de explicar por qué ocurre esto a partir del concepto de capital social.
Hace tiempo que en economía se ha descubierto que en un país no solo interviene el capital físico o el humano, sino también el capital social, que juega un papel muy importante en todas las sociedades. En lenguaje técnico el capital es algo muy preciso, es un bien que proporciona una rentabilidad que puede medirse. En este contexto, el capital social se compone de: -capital estructural o sociológico (redes sociales a las que pertenece cada persona); -capital cognitivo o cultural. El capital social se basa en la confianza que te ofrecen las transacciones dentro de un grupo conocido. Así se evitan los costes de transacción, que se encuentran al producirse las asimetrías de información (quién te vende un producto sabe su estado exacto y, por tanto, el valor que le corresponde; tú no conoces esa información y pueden engañarte).
El capital social sueñe clasificarse en tres grupos: -capital social de unión (aquel que te da la pertenencia a un grupo muy reducido, con relaciones muy estrechas y horizontales, por ejemplo la familia); -capital social de vinculación (también se trata de grupos horizontales, pero los lazos no son tan estrechos, por ejemplo los amigos); -capital social de aproximación (son grupos menos cohesionados y las relaciones no son horizontales, sino verticales, por ejemplo una empresa).
Desde el punto de vista social, ¿el capital social es beneficioso para el colectivo? Intuitivamente la respuesta es sí, pero objetivamente deberíamos comparar una sociedad con mucho capital social y otra que no lo tenga. Hay que especificar antes de continuar que no todo el capital social es bueno para el colectivo, por ejemplo las mafias. Por tanto, atendiendo a los diferentes tipos de capital social que existen podremos valorar si es beneficioso o no para el colectivo.
El Banco Mundial intenta averiguar cuál es la riqueza real de los países (incluyendo el capital natural, el capital social…). Para esto, hizo una correlación entre el capital social y cinco o seis variables que señalaban cómo funcionaba el país. Entre estas variables estaba el grado de cumplimiento de la ley. Un país donde se cumple la ley es un país que se ahorra multitud de recursos. Sin embargo, el capital social en estos países también tiene elementos negativos, como la exclusión. En países pobres o en vías de desarrollo el capital social predominante es el capital social de unión, para evitar dicha exclusión que aparece cuando el individuo no se siente partícipe del grupo social al que pertenecía. El capital social de unión es el que permite gestionar esta situación de pobreza, pero a la vez el que frena el progreso, ya que todos los individuos se encuentran “al mismo nivel”. Para progresar se debe intentar crear un capital social de aproximación en el haya gente que tenga y gente que no, para que los que más tienen ayuden a progresar a los que menos tienen. Pero, ¿en realidad los que más tienen ayudan a los que menos tienen a progresar? Personalmente creo que no. Simplemente los que más tienen se aprovechan de la necesidad de los que menos tienen para obtener los resultados que deseen a un coste menor.
La educación tiene un papel muy importante en el capital social. La escuela es clave porque tiene un doble papel: transmitir conocimientos culturales y transmitir valores. La escuela forma tanto trabajadores como ciudadanos. Es importante que la escuela sea lo más heterogénea posible, que haya gran variedad dentro de cada clase, para así conocer y tratar lo diferente y poco a poco dejar de verlo como algo raro.
Últimamente, en España está empezando a surgir la corriente de “la educación en casa” o “home schooling”, que permite a los padres educar a sus hijos en casa, sin obligación de ir a la escuela, aprobando unos exámenes posteriormente para adquirir la titulación. Las posturas en contra de esta práctica tienen como argumento principal el capital social con dos caras: privar a los niños de socializarse y educarse en un ambiente diferente; y, por otro lado, la libertad que supone que los padres tengan plenas facultades de enseñar cualquier valor a sus hijos. Los argumentos a favor se basan, básicamente en la libertad de los padres. Pero, sería importante analizar la libertad de los hijos y del resto de la sociedad. No creo que creemos una sociedad mejor si cada uno crece en los valores que en su casa existen y no se pone en práctica la capacidad de respeto y de conocimiento de otros valores.
Mientras tanto, en países pobres los padres mandan a la escuela y, a consecuencia de ello, para no perder el coste de oportunidad se recurre al trabajo infantil. La explicación económica del trabajo infantil es sencilla, ya que se parte de que nadie quiere que su hijo trabaje, por tanto si lo hace es por necesidad, no por gusto. Si se boicotean los productos que se han hecho mediante trabajo infantil, el impacto será sobre el propio trabajo infantil, ya que los niños no cobrarán y se mantendrá la pobreza y por tanto el trabajo de los niños. Por esto, las medidas tienen que ir orientadas a evitar el trabajo infantil, no a prohibirlo.
Una de estas medidas es el sistema educativo, ya que si se invierte en educación (escuelas bien formadas) será elevada la rentabilidad de ir a la escuela. Sin embargo, existen países en los que se ven esfuerzos por mejorar las escuelas y las cosas no progresan. Una posible explicación es que se trate de sociedades segmentadas en las que estudiar o no, no aseguren un rendimiento por pertenecer a un grupo determinado. Esto tiene que ver con el nivel de la renta. Las sociedades en las que se percibe que el niño estudie o no, no va a avanzar, es más rentable que trabaje. No se trata solo, por tanto, de invertir en buenas escuelas, sino también en que la sociedad perciba que es rentable ir a la escuela. Para ello es necesaria una sociedad homogénea donde cada ciudadano se sienta partícipe de un grupo.
Por último, me gustaría añadir, que una de mis principales conclusiones tanto al leer el texto como al escuchar la charla, es que nuestra sociedad está tan basada en la economía que hasta derechos como la educación parece que han de ir vinculados a su rentabilidad. Es decir, todos los ciudadanos han de tener acceso a una educación, independientemente de la economía. Existen multitud de profesores en el paro porque no hay trabajo, mientras niños no van a la escuela porque no sale rentable que estudien. Me parece que deberíamos pararnos a pensar más en las personas y en nuestras necesidades y deseos, y quizá un poco menos en el dinero, que en realidad, hablando en términos de económicos tan solo posee el valor nominal que nos han hecho creer que tiene.